Delia Soriano
La jornada de este viernes en Volkswagen no es una votación directa para decidir si habrá huelga. Los trabajadores del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen de México (Sitiavw), están votando si aprueban o rechazan el convenio de revisión integral del Contrato Colectivo de Trabajo, que contempla un incremento global de 10.04 por ciento y diversas modificaciones laborales.
El convenio es el acuerdo que actualmente está sobre la mesa. Si la mayoría vota “Sí”, el preacuerdo quedará respaldado por los trabajadores y se cerrará esta etapa de la revisión contractual. Si gana el “No”, el convenio será rechazado en los términos planteados y la negociación podrá regresar a la mesa.
El emplazamiento a huelga es un procedimiento distinto. Se mantiene como fecha límite el 17 de septiembre a las 11:00 horas. Esto significa que existe una fecha formal establecida para un eventual estallamiento, pero el emplazamiento por sí mismo no significa que la huelga ya haya comenzado.
La huelga, finalmente, sería el paro efectivo de labores y constituye el escenario que podría presentarse si, después del rechazo del convenio, las partes no logran alcanzar un nuevo acuerdo y se cumplen las condiciones correspondientes para su estallamiento.
Por ello, el voto de este viernes tiene una consecuencia inmediata y otra potencial: de manera directa define si los trabajadores aceptan o rechazan el convenio; de manera indirecta puede determinar si la negociación continúa y si permanece vigente el camino hacia la huelga del 17 de septiembre.
Esta diferencia también es central para el grupo de trabajadores que promueve el voto en contra. Su postura es que rechazar el convenio no equivale a votar por la huelga, sino a exigir que Volkswagen y la comisión revisora regresen a negociar un nuevo acuerdo. El riesgo de paro aparecería posteriormente si no se logra destrabar la negociación antes de la fecha del emplazamiento.
