Empresas enfrentan altos riesgos ante la temporada de huracanes 2025.

 

La temporada de huracanes en México representa un periodo crítico para las empresas, sobre todo aquellas con infraestructura sensible, inventarios de alto valor o cadenas logísticas interdependientes. Entre 2012 y 2024, los siniestros relacionados con este tipo de riesgos generaron pagos promedio de 7,591 millones de pesos anuales, así lo dio a conocer la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).

El reporte señala que esto equivale a más de 25 millones de pesos diarios y representa un aumento del 91% frente al periodo 2001–2012.

Para la temporada 2025, el pronóstico de actividad ciclónica es elevado: podrían formarse entre 8 y 9 tormentas tropicales, 4 o 5 huracanes de categoría 1 o 2, y hasta 6 huracanes intensos de categoría 3 o superior. La vigilancia climática se mantendrá hasta el 30 de noviembre, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA).

Alicia Martínez, subdirectora de Daños, Autos y Fianzas de Eikos, destacó que tener una póliza de seguros activa no garantiza protección completa frente a huracanes, lluvias intensas o inundaciones. Un ejemplo reciente es el huracán Otis, que dejó al descubierto que muchos bienes asegurados contaban únicamente con cobertura contra incendios o terremotos, quedando excluidos frente a tormentas.

Una póliza integral ante fenómenos hidrometeorológicos debería incluir:

• Cobertura por huracanes, tormentas, granizo, deslaves e inundaciones.

• Protección ante interrupción de actividades o pérdida de ingresos.

• Daños a bienes en tránsito o en uso fuera de planta.

• Gastos adicionales por reubicación temporal.

• Remoción de escombros y limpieza.

• Procesos preferenciales de atención de siniestros.

Además, es recomendable revisar periódicamente los valores asegurados, evitar la subestimación de activos y mantener actualizadas todas las ubicaciones críticas para garantizar una indemnización adecuada.

Contar con un plan documentado no basta. Las empresas deben tener protocolos internos funcionales, actualizados y sujetos a simulacros, para responder de manera efectiva ante un huracán.

Un Plan de Respuesta ante Tormentas (ERP) debe contemplar cinco etapas mínimas:

1. Planeación anual: revisión de protocolos, identificación de áreas críticas y personal clave.

2. Preparación inicial (48 horas antes): inspección de estructuras, techos, drenajes y suministros.

3. Preparación final (36 horas antes): suspensión de operaciones no esenciales, aseguramiento de estructuras y evacuación de personal no crítico.

4. Respuesta (12 horas antes y durante el evento): coordinación operativa, monitoreo meteorológico, comunicación interna y resguardo.

5. Recuperación: evaluación de daños, gestión documental, presentación de reclamaciones y reactivación de sistemas.

“Es fundamental que los protocolos incluyan canales de comunicación seguros, asignación de responsables por área y mecanismos para documentar daños, lo que facilita la gestión con aseguradoras y minimiza el impacto en la continuidad del negocio”, explicó.

Finalmente, Eduardo Gutiérrez, Socio Director en Eikos, resalta que las empresas deben fortalecer tres pilares clave ante la temporada de huracanes:

1. Contar con seguros adecuados frente a fenómenos hidrometeorológicos.

2. Mantener protocolos internos robustos y actualizados.

3. Establecer alianzas estratégicas predefinidas para asegurar continuidad operativa.

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