Jorge Barrientos
El obispo auxiliar de Puebla, Monseñor Francisco Javier Martínez Castillo, presidió la misa dominical en la Catedral, donde elevó una oración por las víctimas de la violencia que, día tras día, enluta a familias en todo México.
En su homilía, pidió por el eterno descanso de Roberto Hernández, padre buscador asesinado en el Estado de México, y de José Ramón, un militar poblano que perdió la vida en Sinaloa. Ambos, dijo, son reflejo de la inseguridad que atraviesa el país.
Monseñor Martínez Castillo también oró por los desaparecidos y sus familias, por las madres y padres buscadores que arriesgan la vida en su lucha por encontrar a los suyos, y por los periodistas perseguidos, quienes enfrentan amenazas por cumplir con su deber de informar.
La misa dominical se convirtió así en un llamado de atención sobre la normalización de la violencia en México, que no distingue entre ciudadanos, fuerzas armadas ni quienes buscan justicia.
