Alejandro Moreno acusa a Morena de proteger al crimen organizado y presenta denuncias ante la FGR

Jorge Barrientos

El dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno Cárdenas, aseguró que México atraviesa la peor crisis de su historia debido a la violencia y a la presunta infiltración del crimen organizado en el gobierno federal y estatal.

En conferencia de prensa, acompañado por legisladores e integrantes del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, el también senador informó que el partido presentó denuncias penales ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra diversos funcionarios, incluyendo gobernadores, exgobernadores, legisladores, así como el expresidente Andrés Manuel López Obrador y el senador Adán Augusto López Hernández.

Moreno acusó a mandatarios estatales como Américo Villarreal (Tamaulipas), Alfonso Durazo (Sonora), Rubén Rocha Moya (Sinaloa) y Rutilio Escandón (Chiapas) de presuntamente encubrir o colaborar con grupos criminales. También señaló a la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, y a Andrés López Beltrán, hijo del expresidente, por supuestos vínculos con actividades delictivas.

Sobre Adán Augusto López, pidió su renuncia inmediata a la Junta de Coordinación Política del Senado y lo acusó de haber sido operador político de López Obrador. Además, presentó documentos que relacionan al exsecretario de Seguridad de Tabasco, Hernán Bermúdez, con una red de empresas ligadas al crimen organizado y a operaciones ilegales relacionadas con el Tren Maya.

El dirigente priista adelantó que las denuncias también serán presentadas ante instancias internacionales, incluyendo la Corte Penal Internacional en La Haya y autoridades de Estados Unidos, por posibles delitos de lesa humanidad.

Moreno también responsabilizó al exdirector de la CFE, Manuel Bartlett Díaz, de supuestos vínculos con el crimen organizado y recordó su presunta relación con el asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena.

Finalmente, rechazó el intento de desafuero en su contra, asegurando que el proceso fue archivado. “No tienen nada. No me voy a callar”, sentenció.

El líder del PRI concluyó que el gobierno federal “quiere silenciar a la oposición”, pero que su partido continuará denunciando lo que considera un “narco gobierno”.

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