El presidente del Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de Puebla (CICEPAC), Miguel Alejandro Muñoz Muratalla, subrayó la necesidad de evaluar de manera integral el estado de las vialidades antes de llevar a cabo obras de rehabilitación. Señaló que no basta con reparar baches o aplicar parches temporales, sino que es indispensable realizar diagnósticos técnicos para identificar las deficiencias estructurales de las calles y prevenir problemas como las inundaciones que afectan con frecuencia a la capital y a otros municipios.
Muñoz Muratalla anunció que el CICEPAC impulsa un proyecto para realizar un estudio de revisión y gestión de pavimentos, con el objetivo de analizar a fondo las condiciones reales de calles y carreteras en todo el estado. Este análisis permitiría determinar el tipo de tratamiento que requiere cada vialidad, con soluciones que garanticen mayor durabilidad y eficiencia en el uso de recursos públicos.
“Muchas veces se hacen reparaciones superficiales que se deterioran rápidamente, lo que genera gastos recurrentes y no resuelve los problemas de fondo. Por eso planteamos un estudio serio, que considere factores técnicos y ambientales para mejorar la infraestructura vial”, explicó el dirigente del CICEPAC.
A su vez, Samantha Sangabriel, especialista en temas hídricos del CICEPAC, advirtió que Puebla es uno de los municipios más vulnerables a inundaciones, debido tanto a su ubicación geográfica como al acelerado y desordenado crecimiento de la mancha urbana.
La experta explicó que la expansión de la ciudad se ha hecho en muchos casos sin una planeación adecuada y con el uso excesivo de materiales impermeables como el concreto, que impiden la infiltración natural del agua de lluvia.
“Si no se permite que el agua penetre en el subsuelo, lo único que hacemos es saturar el sistema de drenaje pluvial, que además se encuentra deteriorado por falta de mantenimiento”, advirtió.
Sangabriel agregó que las inundaciones que se registran cada temporada de lluvias no son solo producto de fenómenos climáticos intensos, sino también de una mala gestión del suelo y de la infraestructura urbana.
“Necesitamos cambiar la forma en la que se construyen las ciudades y adoptar materiales que permitan una mejor filtración del agua, así como dar mantenimiento constante a los sistemas de drenaje para evitar colapsos”, señaló.
Tanto Muñoz Muratalla como Sangabriel coincidieron en que la prevención y la planeación son claves para reducir los riesgos de anegaciones en la capital. En este sentido, consideraron urgente la colaboración entre autoridades, colegios de ingenieros, urbanistas y especialistas en recursos hídricos para diseñar estrategias integrales que combinen infraestructura vial resiliente y sistemas pluviales más eficientes.
Finalmente, Muñoz Muratalla reiteró que este organismo está dispuesto a colaborar con los gobiernos estatal y municipal en la elaboración de diagnósticos técnicos y proyectos de infraestructura, con el fin de garantizar soluciones sostenibles que beneficien tanto a la población como al medio ambiente.
