Roxana Luna: del discurso… al ridículo político

En política, hay giros que rozan lo tragicómico. Roxana Luna Porquillo, otrora candidata a gobernar San Pedro Cholula y ex figura del PRD, parece haber tocado fondo —y no precisamente el de un pozo de votos. Esta semana, la escena fue digna de crónica urbana: rodeada de neumáticos usados, con una decena de simpatizantes, y montando una supuesta “manifestación ciudadana” contra los baches… que más bien parecía un acto desesperado por no caer en el olvido.

La convocatoria, que se vendió en redes como una exigencia ciudadana, terminó por convertirse en un performance decadente: llantas prestadas por vulcanizadoras, pancartas recicladas, discursos huecos y un equipo que apenas llenaba la banqueta. No hubo ciudadanos indignados, ni respaldo popular: solo los mismos de siempre, los de su círculo familiar y político, intentando inflar una causa tan desgastada como su carrera.

El clan Luna Porquillo —integrado por hermanas, hermanos, primos y aliados políticos camuflados de activistas— ha sido protagonista de la inestabilidad política en San Pedro Cholula. Ahí están los nombres: Alejandra Luna, Zayetzy Montes, Vladimir Luna, Marisol Meneses y Benjamín Rubí. Un grupo que insiste en reciclar candidaturas, cargos y ahora, hasta neumáticos, para seguir en el juego.

Pero la ciudadanía ya no compra el teatro. Roxana Luna, que alguna vez aspiró a representar causas progresistas, ha pasado del activismo a la simulación, del liderazgo al protagonismo sin audiencia. Su narrativa de “lucha social” se hunde entre contradicciones, ambiciones familiares y gestos que rozan lo patético.

¿Será que ahora, tras el fracaso electoral, quiere tapar baches con tal de rellenar el vacío que dejó su derrota? Si la dignidad se pudiera acarrear, Roxana debería ser la primera en cargarla. Porque hoy, más que liderar una causa, protagoniza una triste metáfora del reciclaje político.

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