Puebla avanzó cuatro posiciones en el Índice de Competitividad

Alma Méndez

Puebla avanzó cuatro posiciones en el Índice de Competitividad Estatal 2024 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), al pasar del lugar 28 al 24 entre las 32 entidades del país. A pesar de este repunte, la entidad se mantiene dentro del grupo de estados con competitividad media baja, incluso por debajo de su vecino Tlaxcala, que ocupa el sitio 17 tras escalar seis posiciones.

En la región Centro, integrada por Puebla, Tlaxcala, Morelos y Guerrero, el estudio identifica como fortalezas un consumo energético eficiente y una brecha de informalidad laboral reducida entre hombres y mujeres. No obstante, persisten retos importantes como la baja diversificación económica, la incidencia de delitos de alto impacto y un nivel educativo limitado entre la población.

Puebla se colocó entre las 11 entidades que lograron mejorar su posición en el ranking de competitividad. Hidalgo fue el estado con mayor avance, al subir 11 lugares hasta posicionarse en el lugar 14; Guanajuato escaló nueve sitios hasta el lugar 13; Jalisco, San Luis Potosí y Tlaxcala subieron seis; mientras que Baja California, Oaxaca, Nuevo León, Aguascalientes y Chihuahua también reportaron mejoras menores.

El IMCO advierte que para que el llamado Plan México logre transformar las condiciones económicas del país, es necesario que vaya acompañado de políticas públicas orientadas al desarrollo regional, con base en las capacidades y necesidades específicas de cada territorio.

Entre las estrategias propuestas para fortalecer la competitividad de los estados se encuentran:

Impulsar la innovación y la transformación digital, así como la diversificación económica.
Desarrollar infraestructura logística, en especial en entidades con alta capacidad de carga aérea, y promover una planificación regional de largo plazo.
Mejorar la seguridad pública, fortalecer el Estado de Derecho y brindar mayor certidumbre jurídica.
Formar capital humano acorde al cambio tecnológico, mediante rutas de capacitación rápida en habilidades técnicas clave, y centros de formación en competencias digitales.
Implementar programas de alfabetización digital y mejora de habilidades (upskilling), especialmente en estados con alta informalidad y baja productividad.
Fomentar la sostenibilidad ambiental, a través de una gestión hídrica integral, inversiones en sistemas de captación y tratamiento de agua, así como planes estatales de eficiencia energética en el sector público.
Finalmente, mencionar que el instituto subraya que el éxito de esta política industrial depende en gran medida de la colaboración entre estados, a través del intercambio de buenas prácticas y esquemas de cooperación que potencien el desarrollo económico a nivel regional.

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