Jorge Barrientos .
Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), alertó que en el Centro Histórico de Puebla existen 75 casonas en riesgo estructural que requieren intervención urgente, no solo para preservar el patrimonio, sino para evitar incidentes que pongan en peligro a la ciudadanía.
Durante una entrevista, Prieto Hernández explicó que en diversos Centros Históricos del país —incluido Puebla— se ha detectado una práctica preocupante: los propietarios están abandonando sus inmuebles con la intención de que colapsen, lo que facilitaría su demolición y posterior reemplazo por construcciones modernas. Esta situación representa una amenaza tanto para la identidad urbana como para la seguridad pública.
“No se va a permitir tirar ninguna casona en zonas históricas. Las autoridades no pueden asumir responsabilidades que corresponden a los particulares. Estos casos deben atenderse de forma inmediata, especialmente ahora, con el inicio de la temporada de lluvias”, advirtió.
Por su parte, Aime Guerra, gerente del Centro Histórico de Puebla, informó que este mismo día fueron entregadas 25 notificaciones a propietarios de viviendas deterioradas, exigiendo que realicen las reparaciones necesarias. Además, encabezó un recorrido de supervisión por distintos inmuebles en malas condiciones.
Vecinos de las zonas afectadas han manifestado su preocupación, pues el estado de abandono y la acumulación de humedad agravan los riesgos de derrumbe, sobre todo en calles muy transitadas del primer cuadro de la ciudad. “Ya ha habido desprendimientos menores, y tememos que lo peor ocurra con una lluvia fuerte”, expresó un residente.
La situación pone en el centro del debate la habitabilidad de viviendas antiguas en zonas patrimoniales y la urgencia de que los propietarios cumplan con sus responsabilidades de mantenimiento, para evitar consecuencias mayores tanto humanas como patrimoniales.
Las autoridades han reiterado su disposición para colaborar en la revisión técnica de los inmuebles, pero subrayan que la conservación del Centro Histórico y la seguridad de sus habitantes es una tarea compartida, que no puede seguir postergándose.
