Jaqueline: el proyecto que une corazones para apoyar a familias de hospitalizados

Atlixquenses se organizan para compartir alimento y un poco de alivio a quienes atraviesan momentos difíciles en los hospitales

ABG/ReporterAtlixco

Atlixco. En memoria de una bebé que no llegó a nacer, Mayra Cañete encontró la manera de transformar su dolor en empatía y ayuda para otros. Su proyecto, llamado Jaqueline, nació del profundo deseo de acompañar a las personas que, como ella, viven la angustia de tener a un ser querido hospitalizado.

Junto con su familia y el apoyo de donaciones recolectadas a través de TikTok, Mayra prepara cada semana entre 200 y 300 tortas, café, pan dulce y agua embotellada. Luego, recorren hospitales en Atlixco, Cholula y Puebla para entregarlos a familiares que esperan noticias de sus seres queridos.

“Hace siete años viví la experiencia de perder a mi bebé de cinco meses de gestación. Estuve internada en el Hospital de la Mujer en Puebla, y fue allí donde conocí la difícil situación que enfrentan no solo las pacientes, sino también las familias afuera”, relata Mayra. “Mientras yo estaba adentro, mi familia dormía afuera, muchas veces sin dinero ni comida. Personas desconocidas se acercaron a ayudarlos con ropa y algo de comer. Fue algo que nos marcó. Por eso, sentí que algún día debía devolver esa ayuda que nos dieron”.

Así nació Jaqueline. “Cuando me dieron de alta, salí con un papel donde a mi bebé le llamaron ‘feto’. Pero para mí, aunque no haya nacido con vida, sigue siendo mi hija. Le puse Jaqueline en honor a ella, porque todos los hijos tienen derecho a un nombre”.

Con el apoyo económico de sus seguidores en redes sociales —gente de Atlixco, de Puebla y de muchas partes del mundo— Mayra y su familia cargan cada semana la camioneta con los alimentos que preparan y recorren hospitales como el Gonzalo Río Arronte, el Hospital de la Mujer, el Hospital del Niño Poblano, el General de Cholula y el Hospital del Norte.

Además de entregar comida, cuando encuentran a alguien que necesita ayuda económica, procuran brindarle un apoyo extra. “No es solo dar comida, es también acompañar, escuchar y compartir un poco de esperanza”, dice Mayra.

Pero no están solos. Otros colectivos también llevan ayuda. Por ejemplo, Nayeli, una joven voluntaria de la iglesia cristiana Cristo Viene de San Diego Acapulco, comparte que su grupo lleva alimentos cada quince días: “Llevamos año y medio realizando esta labor, nacida del amor a las personas, sin esperar nada a cambio. Para nosotros, la iglesia no son solo cuatro paredes, es salir a compartir con los demás lo que Dios nos da”.

Así, entre tortas, café y palabras de aliento, Jaqueline se ha convertido en un puente de solidaridad que une corazones en los momentos más difíciles.

Para más información, síguelos en su portal: https://regionatlixco.com/

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