Santa Julia: muerte, evasión y cinismo empresarial en Huejotzingo

La empresa Santa Julia, propiedad del ex alcalde de San Martín Texmelucan, Noé Peñaloza Hernández, no sólo arrastra años de adeudos millonarios al Ayuntamiento de Huejotzingo, sino que también ha demostrado un desprecio absoluto por la legalidad y la vida humana.

El alcalde Roberto Solís Valles reveló que desde 2020, Santa Julia ha evadido sistemáticamente el pago de derechos por descargas residuales y el impuesto predial. “No se trata de un olvido o de una crisis económica, sino de una actitud descarada de impunidad. Esta administración no va a tolerar que los poderosos sigan por encima de la ley”, afirmó.

Pero el escándalo tomó tintes aún más graves tras una tragedia ocurrida el 19 de mayo, cuando un trabajador perdió la vida dentro de la planta cerámica. La respuesta de los directivos de la empresa no fue asumir responsabilidad, sino burlar a la autoridad.

Con un boquete en una de las bardas de la empresa Santa Julia, es como el empresario Noé Peñaloza Hernández pretendía burlar la ley y continuar con las operaciones dentro de su cerámica, pese a que las instalaciones habían sido clausuradas tras la muerte del empleado.

Este acto no solo representa una violación a la clausura impuesta por el Ayuntamiento, sino una grave falta de respeto a la memoria del trabajador fallecido y a la legalidad vigente.

Las condiciones laborales precarias, la falta de medidas de seguridad y la indiferencia de los directivos han convertido a Santa Julia en un peligro latente para sus propios empleados. El Ayuntamiento ha prometido acciones legales firmes contra los responsables, exigiendo justicia por las víctimas y el cumplimiento de la ley sin excepciones.

“La muerte de un trabajador no puede ser ignorada, y mucho menos utilizada como obstáculo para seguir lucrando. Aquí no hay privilegios. Habrá consecuencias”, sentenció el edil Solís Valles.

Mientras tanto, el pueblo de Huejotzingo observa con indignación cómo una empresa vinculada al poder político desafía abiertamente al Estado de derecho. Pero esta vez, la impunidad no tendrá la última palabra.

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