Jorge Barrientos
La historia del movimiento estudiantil en Puebla es un reflejo de la constante lucha por derechos, mejoras académicas y justicia social. Desde la primera manifestación estudiantil en América en 1647 hasta las recientes movilizaciones de 2025, los jóvenes poblanos han desempeñado un papel crucial en la vida política y social del estado.
Un legado de protesta y transformación
Desde tiempos coloniales, los estudiantes en Puebla han sido protagonistas de luchas significativas. En 1647, alumnos de los jesuitas encabezaron una protesta contra las reformas del virrey-arzobispo Palafox y Mendoza, dando inicio a una tradición de resistencia estudiantil que ha perdurado por siglos.
Ya en el siglo XX, la comunidad estudiantil se organizó para exigir la autonomía universitaria, lograda en 1956 con la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Puebla. Sin embargo, las disputas internas y las tensiones políticas continuaron marcando la vida universitaria. En 1961, en el contexto de la Guerra Fría, los estudiantes poblanos se vieron envueltos en enfrentamientos ideológicos entre simpatizantes de la Revolución Cubana y grupos conservadores. La violencia policial en una manifestación dejó 30 heridos y evidenció la polarización política de la época.
El movimiento estudiantil de 1964, motivado por la ley de pasteurización que afectaba a productores de leche, llevó a la renuncia del gobernador Antonio Nava Castillo, demostrando la fuerza del activismo estudiantil. Cuatro años después, en 1968, Puebla se unió al movimiento nacional que culminó en la trágica matanza de Tlatelolco.
Décadas más tarde, en 1973 y 1976, nuevos conflictos entre la izquierda universitaria y sectores conservadores provocaron crisis institucionales. En 1989, la universidad vivió otro episodio de tensión con la rectoría de Samuel Malpica Uribe. A pesar de estas fracturas ideológicas, el espíritu de lucha estudiantil se mantuvo intacto.
A continuación, se amplían los datos sobre los eventos y personajes clave en la historia del movimiento estudiantil en Puebla, abarcando los años 1918, 1935, 1956, 1959, 1961, 1972, 1975, 1989 y 2020, así como las organizaciones y figuras relevantes asociadas.

1918: Reforma Universitaria
En 1918, el movimiento de Reforma Universitaria en Córdoba, Argentina, sentó precedentes para la autonomía universitaria y la participación estudiantil en América Latina. Aunque este movimiento no tuvo una repercusión inmediata en Puebla, inspiró a estudiantes y académicos a nivel continental a buscar cambios en las estructuras educativas tradicionales.
1935: Búsqueda de Autonomía Universitaria
Para 1935, los estudiantes poblanos anhelaban una universidad autónoma y laica, alejándose de las influencias conservadoras que dominaban la educación superior en la región. Este deseo reflejaba una tendencia nacional hacia la modernización y secularización de las instituciones educativas.
1956: Autonomía de la Universidad de Puebla
El 23 de noviembre de 1956, se publicó en el Periódico Oficial la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), otorgándole autonomía para elegir a sus autoridades, administrar sus bienes y definir sus planes de estudio. Este logro fue resultado de años de esfuerzos por parte de la comunidad universitaria para emanciparse de controles externos y promover la libertad académica.
1959: Visita de Adolfo López Mateos
En 1959, Adolfo López Mateos, entonces candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), visitó la UAP. Durante su estancia, las autoridades universitarias le presentaron diversas necesidades, destacando la urgencia de atender la creciente demanda estudiantil y mejorar la infraestructura educativa. Esta visita subrayó la importancia de la educación superior en la agenda política nacional.
1961: Movimiento Estudiantil y Reforma Universitaria
El 17 de abril de 1961, estalló un movimiento estudiantil en la UAP con el objetivo de institucionalizar una universidad laica y gratuita, logrando una autonomía real. Este movimiento enfrentó a grupos liberales y conservadores, llevando a confrontaciones extremas. Figuras como Enrique Cabrera Barroso y Luis Rivera Terrazas fueron protagonistas en la lucha por una reforma universitaria que reflejara los ideales progresistas de la época.
Organizaciones y Figuras Relevantes
• Caballeros de Colón: Una organización fraternal católica de carácter conservador que, en diversos momentos, ha influido en la vida política y social de Puebla.
• Frente Universitario Anticomunista (FUA): Grupo estudiantil conservador que se opuso a las corrientes liberales y de izquierda dentro de la universidad, especialmente activo durante los movimientos de los años 60.
• Masones: Miembros de la fraternidad masónica que, en contraste con los Caballeros de Colón, promovían ideales liberales y progresistas. Enrique Cabrera Barroso, por ejemplo, militó en la organización juvenil de la masonería.
• Luis Rivera Terrazas: Ingeniero civil, maestro y astrónomo en el Observatorio Astrofísico Nacional de Tonantzintla. Fundador de la Facultad de Física en la UAP y activo participante en movimientos estudiantiles y reformas universitarias.
• Enrique Cabrera Barroso: Estudiante de Ingeniería Civil y líder estudiantil que, junto con Rivera Terrazas, fundó el Círculo de Estudios Marxistas “José María Morelos y Pavón”. Participó activamente en movimientos sociales y estudiantiles en Puebla.
• Erasmo Pérez Córdoba y Julio Glockner: Estudiantes poblanos que, junto con otros, fueron invitados por el gobierno cubano tras la Revolución de 1959, reflejando la simpatía de sectores estudiantiles poblanos hacia movimientos revolucionarios en América Latina.

1972 y 1975: Reformas y Conflictos Universitarios
A principios de los años 70, la UAP experimentó una serie de reformas y conflictos internos. En 1972, se nombró como rector interino al químico Sergio Flores Suárez, considerado el primer rector comunista de la institución. Posteriormente, en 1975, Luis Rivera Terrazas asumió la rectoría, consolidando una etapa de influencia comunista en la universidad.

1989: Crisis Universitaria
En 1989, la UAP enfrentó una crisis institucional durante la rectoría de Samuel Malpica Uribe. Este periodo estuvo marcado por tensiones políticas internas y desafíos en la gobernanza universitaria, reflejando las complejidades de la vida académica en un contexto de cambios sociales y políticos en México.
2020: Inseguridad y Movilización Estudiantil
En 2020, bajo el gobierno de Miguel Barbosa Huerta, Puebla enfrentó una creciente ola de inseguridad que afectó a la comunidad universitaria. Este clima de violencia motivó a estudiantes de diversas instituciones a organizar marchas y manifestaciones exigiendo mayor seguridad y protección por parte de las autoridades estatales. Estas movilizaciones reflejaron la continuidad del espíritu combativo y participativo de los estudiantes poblanos en la defensa de sus derechos y bienestar.
A lo largo de las décadas, la comunidad estudiantil de Puebla ha demostrado un compromiso constante con la justicia social, la autonomía universitaria y la mejora de las condiciones educativas, enfrentando desafíos internos y externos con determinación y valentía.
El resurgir de la movilización estudiantil en 2025
En los últimos años, las demandas estudiantiles han cambiado de rumbo. La lucha ideológica ha dado paso a exigencias de seguridad y mejores condiciones educativas. Un ejemplo de ello fue la “Marcha Universitaria Pacífica por una Puebla y México Seguros”, que en su momento reunió a más de 30 universidades en un llamado conjunto contra la violencia e inseguridad.
Ahora, en 2025, la comunidad estudiantil de la BUAP vuelve a alzar la voz. Por tercer día consecutivo, estudiantes de la Facultad de Medicina han salido a las calles para exigir mejores condiciones en sus prácticas profesionales y servicio social. La manifestación, que partió desde su facultad hasta la Torre de Rectoría, contó con el respaldo de alumnos de Estomatología, Ciencia Forense, Enfermería, Nutrición, Química, Fisioterapia, Ciencias Políticas y Derecho.
Bajo el lema “Juntos somos más fuertes”, los jóvenes exigieron transparencia en la asignación de plazas, condiciones dignas para su formación y mayor seguridad en sus actividades académicas. La organización de la marcha incluyó una serie de recomendaciones para garantizar un ambiente pacífico: no cubrirse el rostro, portar credencial visible, mantenerse hidratados y evitar cualquier tipo de violencia.
