La política también es nuestro lugar.
Chicas, la política también es nuestro lugar.
Con gran satisfacción les comparto estos datos: en la actual LXVI Legislatura de la Cámara de Diputados de México hay 253 mujeres de un total de 500 legisladores, lo que representa el 50.6 % de la Cámara. El Congreso del Estado de Puebla cuenta con 26 diputadas de un total de 41 legisladores en la LXII Legislatura, consolidándose como una legislatura de paridad de género. En Puebla tenemos 44 presidentas municipales en funciones, lo que representa aproximadamente el 20 % de los 217 ayuntamientos de la entidad. Pero quiero decirles que aún nos falta; todavía hay mucho espacio por conquistar.
Compañeras, amigas, si pertenecen a las nuevas generaciones, tienen entre 16, 20 o 25 años y sienten que la política «no es para ustedes», las invito a reflexionar.
Quizá les dijeron que la política es de hombres; que solo ellos pueden salir de casa y dedicarle tiempo, dinero y esfuerzo; que solo a ellos se les permite salir desde las primeras horas del día y llegar después de la medianoche; que solo ellos saben llegar a acuerdos y que son líderes por naturaleza. Pero nada de eso está escrito en piedra. Eso no es ley. Las generaciones y las oportunidades cambian a pasos agigantados. Hace apenas unos años, ni siquiera hace lustros, no imaginábamos tener a una Presidenta de la República Mexicana. Hoy es una realidad y, además, llegó con un porcentaje histórico de participación ciudadana y una legitimidad muy importante.
Tu participación en la política es de suma importancia y te atañe mucho más de lo que crees. Te cito algunos ejemplos: desde la política se decide si puedes caminar segura a tu escuela. Se definen temas como si habrá toallas sanitarias gratuitas en los baños públicos, si atienden tus denuncias y si te creen sin revictimizarte. También se decide si tu primer salario será 30 % menor solo por ser mujer. Se decide sobre tu cuerpo, tu tiempo y tu dinero.
Sí, van a hablar de tu cuerpo, de tu ropa, de si tienes novio o de si «descuidas a tu familia». Pero ya hay leyes que nos protegen; te invito a conocerlas.
Tu turno es ahora. Si esperas a que te inviten, te vas a hacer vieja esperando. Los espacios no se piden; se toman.
Avancemos en habitar los espacios. Conoce al cabildo de tu municipio, pide la palabra en tu escuela, presenta tu proyecto en el presupuesto participativo. Que se acostumbren a vernos y a escucharnos.
Seamos sororas. Sola te aíslan; acompañada te tienen miedo. Busca a otras mujeres. La colectiva es tu escudo y tu altavoz. Cuando ataquen a una, respondemos todas.
No tienes que ser diputada mañana. ¿Haces TikToks? Explica por qué importa la Ley 3 de 3. ¿Dibujas? Haz cómics sobre violencia política. ¿Organizas fiestas? Conviértelas en lugares seguros y, desde ahí, politiza. Todo es trinchera.
Mira a tu alrededor: las que hoy están en el poder no llegaron porque fueran «súper mujeres». Llegaron porque un día dijeron: «Ya me cansé», y se involucraron, con miedo y todo.
No te toca ser perfecta. Te toca ser valiente cinco minutos. Después, otros cinco minutos. Y así.
Este país no va a cambiar si seguimos dejando que los mismos señores de siempre decidan por nosotras.
Porque no venimos a pedir una silla en su mesa.
Venimos a construir una mesa nueva, donde quepamos todas.
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