Matrimonio: ¿Crónicas de un divorcio anunciado?

Por José Alfredo Ramírez Orduña

Puebla se distinguirá por muchas cuestiones; pero definitivamente, por un pensamiento moderno y progresista no será. Durante mucho tiempo el divorcio fue un tema que era considerablemente incómodo de tratar en lo social; y si bien, es posible mejorar, hoy se percibe un avance a como fue. Es necesario conversarlo desde una mirada crítica y no de señalamiento, pues es uno de los asuntos en los que nos resulta más difícil mantener la objetividad.

El divorcio es un proceso que surge de la decisión consciente y firme de disolver un vínculo jurídico entre dos personas porque su situación ya no corresponde a sus intereses. Se debe ofrecer información certera sobre cómo se aborda en la actualidad.

En el ámbito de la religión católica, por ejemplo, ya es posible “divorciarse por la iglesia”. Existen condiciones reales para solicitar la nulidad matrimonial cuando se cumplan requisitos de trámite, pese a las eternas trabas administrativas.

En lo civil, lo primero y más importante es la intención de no continuar y se puede realizar de forma individual o conjunta. Conviene precisar que los estados civiles reconocidos son únicamente “soltero(a)” o “casado(a)”; no existen las categorías de “divorciado(a)” ni “viudo(a)”.

Hay que ser claros para dimensionar este tema en la justa medida. Llama la atención el resultado de una encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el que reporta que, en nuestra entidad al concluir el año 2024, se registraron 16,177 nuevas nupcias, al tiempo que 6,127 parejas optaron por disolver su vínculo. Es decir, en Puebla por cada 100 matrimonios ocurren 37.87% separaciones. Hay algo que no estamos viendo.

En cuanto a lo familiar y lo social, empieza con el respeto a la decisión que corresponde exclusivamente a quienes contrajeron el matrimonio y continua con el acompañamiento sensible a quienes lo atraviesan.

En dicha encuesta del INEGI, se informa que la edad promedio de quienes solicitan el divorcio en Puebla oscila entre los 30 y 45 años. Una vez concluido el proceso, el estado civil de los consortes se modifica a soltero(a), quedando nuevamente en aptitud de contraer matrimonio en pocos meses. Si se atreven.

Es cierto que ha dejado de ser un tabú y se ha convertido en un derecho accesible. Es una institución jurídica y social en constante evolución, que busca responder a las realidades y necesidades cambiantes. Por ello, resulta indispensable comprender que los paradigmas y sus problemas no son los mismos. El propósito es, presentar soluciones distintas a los problemas de siempre.

Para dudas y comentarios, seguimos en contacto a través de la cuenta [email protected].

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