Ajuste de Cuentas
José Alfredo Ramírez Orduña
Probablemente eres una persona más afortunada de lo que crees y es sustancial empieces a darte cuenta.
En la comodidad de tu dispositivo digital, en el cual estás leyendo estas palabras, tienes una herramienta que la gente más influyente y ambiciosa de la antigüedad hubiera dado su brazo izquierdo para acceder a ella. Nunca fue más cierto que solo tu imaginación es el límite ante las incontables posibilidades que puedas concebir y llevar a cabo.
Sin embargo, existe un contexto en el que te riges y vives tu día a día. En realidad, todos tenemos uno. No somos islas solitarias a la espera de ser descubiertas. Habitamos en una sociedad ya construida y en constante avance, similar a cuando se ingresa al cinema y se observa una película que ya está empezada.
Posiblemente, te sirva de ayuda conocer tus alcances en el Juego en el que ya estás participando. El objetivo es muy simple, aunque no necesariamente fácil de lograr. En este Juego, el tablero y sus reglas son dictadas por el Estado, quien gobierna por y para el Pueblo. En todo caso, así queda estipulado, de forma sucinta, en la norma suprema que establece los principios, derechos y límites del poder en el país, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Este Juego, en el que han participado los padres de nuestros padres y que seguramente lo harán generaciones futuras a la nuestra, requiere de ingenio, trabajo y suerte sobrada. No es fácil clasificarlo y tampoco se conocen ganadores absolutos en su práctica. No obstante, sí podemos identificar que en este preciso momento existe un punto de quiebre del que antes solo podía soñarse. Uno que nos acerca a una estabilidad armónica o nos orilla a una derrota fulminante. A razón de todas las facilidades digitales, derechos tutelados y reconocidos por el Estado, la interculturalidad y la globalización, podemos optar por ser una ciudadanía activa, responsable y consciente, o por seguir esperando nuestro turno, si es que llega.
El poder se ejerce. Es indudable que la falta de su ejercicio motiva que éste se pierda. Como ciudadanos de los Estados Unidos Mexicanos, contamos con el Derecho Humano consagrado en el artículo 8o. de la Constitución, que implica que las autoridades tienen el deber de emitir un acuerdo a una petición hecha por escrito, sin importar que esté bien o mal formulada, y comunicarlo al solicitante en poco tiempo; asimismo, el Estado es el encargado de garantizar el Derecho a la Información, en términos de lo dispuesto por el artículo 6o. de la Constitución Federal.
Estos Derecho Humanos son similares a un comodín, y se traducen en la Transparencia y el Acceso a la Información Pública. Es vital que los incluyamos en nuestra cotidianidad. Para participar, primero hay que conocer; esto, nos orienta a desempeñar un rol activo en nuestra comunidad que exige la rendición de cuentas y a no tolerar el abuso del poder o el gasto público que se pudieran realizar. Comprender y ejercer esos derechos es parte de jugar con las reglas del tablero y, sobre todo, de transformar el Juego.
Buscaremos generar espacios para su consulta, su difusión y, sobre todo, su aplicación.
Tu turno.
