Jorge Barrientos
En el marco de la edición número 135 de la peregrinación arquidiocesana al Tepeyac, el arzobispo de Puebla, monseñor Víctor Sánchez Espinosa, encabezó la celebración eucarística ante miles de fieles, donde hizo un llamado urgente a la paz frente a la violencia e inseguridad que afectan a la entidad.
Durante la homilía, el también líder de la Arquidiócesis de Puebla —quien conmemoró 17 años al frente de la pastoral poblana— agradeció los favores recibidos y elevó una oración especial a la Virgen de Guadalupe por las familias que atraviesan momentos de angustia.
“Madre Santísima de Guadalupe, tú mejor que nadie conoces el sufrimiento que atravesamos a causa de la violencia y la inseguridad que padecemos. Escucha nuestros lamentos, cubre a tu pueblo con tu manto y guía a nuestros gobernantes”, expresó ante los peregrinos congregados a los pies de la también llamada Morenita del Tepeyac.
El mensaje del arzobispo resonó en una peregrinación marcada no solo por la fe, sino también por el contexto social que preocupa a miles de poblanos. En ese sentido, subrayó la necesidad de fortalecer la esperanza, la unidad comunitaria y la oración como herramientas para afrontar los desafíos actuales.

Por otra parte, en la edición número 66 de la tradicional peregrinación proveniente de Zacatlán, más de 500 personas partieron el pasado 8 de febrero, recorriendo cerca de 50 kilómetros diarios hasta llegar a la Ciudad de México. La organización comenzó desde el mes de noviembre, explicó Lucas Ordóñez Cruz, uno de los coordinadores.
Detalló que a la parroquia de Zacatlán se sumaron comunidades del mismo municipio, así como grupos de la Sierra Norte, entre ellos La Cumbre y Las Lajas. Solo en el contingente de caminantes participaron más de 700 personas procedentes de municipios como Ixtepec, Huehuetla, Zacapoaxtla y Chignahuapan.
Asimismo, contingentes en bicicleta y a caballo integraron a más de 2 mil 500 peregrinos y hasta 3 mil jinetes provenientes de la Sierra Norte, consolidando una de las movilizaciones religiosas más numerosas de la región.
Ordóñez Cruz recordó que esta tradición inició hace más de seis décadas por iniciativa de don Silvestre Millán, Pepe Escamilla y don Luis Torvellín, y con el paso de los años se ha fortalecido como una de las expresiones de fe más significativas para las comunidades serranas.
Por su parte, Augusto Báez, de Acatzingo, quien participa por segundo año consecutivo, explicó que acudió para pedir por los migrantes que enfrentan persecución y deportaciones en Estados Unidos.

En medio de un panorama social complejo, la voz del arzobispo colocó en el centro del mensaje el clamor por la paz y la seguridad, recordando que la fe también es un espacio para expresar el dolor colectivo y renovar la esperanza del pueblo poblano.
