Puebla enfrentará 2026 con cautela en inversión y riesgos por T-MEC, advierte académico de la UPAEP.

 

Delia Soriano

México inicia 2026 en un contexto económico complejo, marcado por la incertidumbre internacional, restricciones fiscales internas y decisiones estratégicas que serán determinantes para el desempeño del país en el corto y mediano plazo, señaló Óscar Salomón Castañeda Lozada, investigador de la Facultad de Economía de la UPAEP.

El académico describió el escenario como uno de “grandes riesgos y grandes decisiones”, al advertir que durante el año será indispensable una conducción cuidadosa de la política económica para evitar un mayor deterioro del crecimiento y del empleo.

Uno de los principales focos de atención es la inversión. De acuerdo con datos de la Coparmex, únicamente el 39.5 por ciento de los empresarios considera que es un buen momento para invertir en México, lo que refleja un clima de cautela en el sector productivo. Salomón Castañeda advirtió que este indicador es preocupante, ya que menos de la mitad del empresariado percibe condiciones favorables para ampliar o iniciar proyectos.

Aunque eventos como el Mundial de Futbol 2026 podrían impulsar el consumo y generar inversiones puntuales, el especialista consideró que estos factores no serán suficientes para detonar un crecimiento económico sostenido. Recordó que el Plan México no ha alcanzado su meta de inversión equivalente al 25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), al ubicarse alrededor del 22 por ciento, lo que limita la generación de empleo formal y el dinamismo de la economía.

Otro reto relevante para 2026 será la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en un entorno internacional adverso y con señales de menor interés por parte de Estados Unidos para fortalecer el acuerdo comercial. En este proceso, advirtió, están en juego sectores estratégicos como el automotriz, autopartes, agroindustria y cadenas logísticas, fundamentales tanto para la economía nacional como para Puebla.

En el caso específico del estado, explicó que Puebla mantiene una alta dependencia de la industria automotriz y de autopartes, así como de actividades manufactureras orientadas a la exportación, por lo que cualquier ajuste o tensión en el T-MEC podría tener efectos directos en el empleo, la inversión y las cadenas de proveeduría locales. Asimismo, señaló que la agroindustria poblana y el sector logístico podrían resentir cambios en las reglas comerciales o una desaceleración del mercado estadounidense.

A este panorama se suma un escenario fiscal restrictivo. El país atraviesa un proceso de consolidación fiscal que implica recortes presupuestales y un margen limitado para el gasto público, particularmente en áreas como el mantenimiento y expansión de infraestructura. Para Puebla, advirtió, esto podría traducirse en una menor disponibilidad de recursos federales para obras carreteras, hidráulicas y proyectos de conectividad, claves para el desarrollo regional.

El académico subrayó que el presupuesto federal enfrenta además una fuerte presión derivada del rescate financiero de Petróleos Mexicanos (Pemex), lo que reduce aún más la capacidad del gobierno para impulsar proyectos productivos en las entidades.

En términos macroeconómicos, indicó que México registra un crecimiento prácticamente nulo, cercano a cero, por debajo incluso de los avances moderados de entre 2 y 2.5 por ciento observados en sexenios anteriores. Paralelamente, la inflación se mantiene por encima del objetivo del 3 por ciento del Banco de México, lo que abre la posibilidad de nuevos incrementos en la tasa de interés durante 2026.

De concretarse al menos dos alzas en la tasa de referencia, el crédito se encarecería, afectando tanto a empresas como a familias. En Puebla, este escenario podría frenar la expansión de pequeñas y medianas empresas, que dependen en mayor medida del financiamiento bancario para operar o crecer.

En el ámbito laboral, aunque reconoció los avances en el aumento al salario mínimo, Salomón Castañeda advirtió que el incremento en los costos laborales podría derivar en una menor contratación formal y un aumento de la informalidad, especialmente entre jóvenes y trabajadores con menor calificación, un fenómeno ya presente en diversas regiones del estado.

Para las familias poblanas, en particular aquellas que perciben uno o dos salarios mínimos, el panorama continúa siendo adverso. El ingreso, señaló, no es suficiente para cubrir la canasta básica, mientras que la inflación sigue presionando el poder adquisitivo. Además, alertó que los créditos a tasa variable, como las tarjetas de crédito, serán los más afectados por el alza en tasas de interés.

Ante este contexto, el académico recomendó a las familias priorizar la estabilidad laboral, administrar con cautela el presupuesto, anticipar gastos recurrentes, evitar nuevas deudas, fomentar el ahorro y mantener un consumo responsable.

Finalmente, destacó que, aunque Puebla enfrentará una dinámica similar a la nacional, cuenta con ventajas estructurales como su ubicación estratégica, su base industrial y agropecuaria, así como su oferta educativa, factores que le permiten mostrar mayor resiliencia frente a un entorno económico adverso.

“2026 será un año decisivo. Hay riesgos importantes e incertidumbre, pero también la posibilidad de corregir el rumbo si se toman decisiones acertadas en materia

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