Impunidad tras los muros: red de corrupción y negocios ilegales ahoga al CERESO de Tepexi de Rodríguez.

 

Julio Treviño

 

El Centro de Reinserción Social (CERESO) de Tepexi de Rodríguez se ha convertido, según testimonios internos y señalamientos extraoficiales, en un foco de posibles actos de corrupción, privilegios ilegales y presuntos acuerdos entre autoridades penitenciarias y Personas Privadas de la Libertad (PPL).

 

De acuerdo con versiones internas, el custodio adscrito al área de supervisión penitenciaria, Esteban Flores Macías, conocido como “Chuta” y a quien algunos identifican como el “nuevo Tauro” de los Centros Penitenciarios, habría construido una red de presunta protección dentro del penal. Se le acusa de avisar anticipadamente a ciertos PPL cuando personal de supervisión se dirige al centro a realizar operativos, a cambio de pagos que irían —siempre según estas versiones— de 3 mil a 5 mil pesos, dependiendo del perfil del interno y de las sustancias o privilegios de los que goce. Dichas prácticas se realizarían, supuestamente, bajo la mirada y conocimiento del director del centro, Andrés Bravo.

 

El nombre de Andrés Bravo no es nuevo en los señalamientos. Diversos medios y referencias en indagatorias de la Fiscalía General de la República (FGR) lo vinculan con presuntos nexos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), cuando se desempeñó como subdirector de Seguridad en la Secretaría de Seguridad de la Ciudad de México, cargo del que habría sido separado por estos mismos señalamientos. Ahora, al frente del CERESO de Tepexi, se le atribuye la operación de un presunto “negocio” a través del área de Criminología, desde donde se justificarían reubicaciones de internos catalogados como COC (considerados de mayor riesgo) hacia zonas específicas del penal. Estas reubicaciones, de acuerdo con las denuncias, se cobrarían entre 5 mil y 10 mil pesos, según la situación económica y el nivel de peligrosidad del PPL.

 

Otro señalamiento alcanza al coordinador de Seguridad del CERESO, Jonathan Osorio Riojas. Fuentes consultadas aseguran que, cada mañana, Osorio ingresaría al centro para “hacer cuentas” con Reveriano Pérez Vargas, ex presidente municipal de Coxquihui, Veracruz, conocido como “El R15” y señalado como líder de “los pelones”, grupo identificado como un “azote” de la región totonaca veracruzana. Ambos serían, de acuerdo con estas versiones, socios en el control y cobro de la llamada Visita Íntima, que se habría convertido en una presunta fuente de ingreso informal al interior del penal.

 

Reveriano Pérez Vargas, quien incluso llegó a aparecer en fotografías junto al fallecido exgobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, ha sido objeto de múltiples señalamientos por su historial político y delictivo. En su momento, se habría advertido a las autoridades estatales sobre el perfil del exalcalde, sin que hasta ahora se tenga claridad sobre las acciones tomadas al respecto dentro del sistema penitenciario poblano.

 

Finalmente, al interior del CERESO de Tepexi también se señala la operación de un supuesto negocio de venta de alcohol y otros excesos, atribuido a la estructura del propio director y a la protección de mandos penitenciarios. Dicho negocio estaría a cargo de Ernesto Orea, alias “El Orea”, identificado como multihomicida y privado de la libertad desde marzo de 2023, quien, según versiones internas, se habría enquistado como operador de estos “negocios” bajo el amparo de autoridades del centro.

 

Todas estas acusaciones, de comprobarse, evidenciarían un esquema sistemático de corrupción dentro del CERESO de Tepexi de Rodríguez, donde la seguridad, la legalidad y la supuesta reinserción social quedarían subordinadas a intereses económicos y arreglos informales entre funcionarios y ciertos internos con poder al interior del penal.

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