«LA MUJER MÁS HERMOSA QUE HAYA MUERTO».

 

El 1 de mayo de 1947, Evelyn McHale se aventó del mirador del edificio Empire State e hizo historia.

Cuando su cuerpo golpeó el techo de una limusina, el fotógrafo Robert Wiles estaba cerca.

Minutos después capturó la imagen que la haría famosa:

Evelyn había muerto pero parecía que estaba durmiendo tranquila, sus guantes todavía en su lugar, las perlas intactas, los restos retorcidos de metal debajo de su cuerpo sólo intensificando la calma surrealista de su rostro.

Evelyn era una tranquila contadora de 23 años. En su carta de despedida, pidió que nadie la recordara, que su cuerpo fuera cremado y olvidado.

En vez de eso, el mundo la recuerda como «LA MUJER MÁS HERMOSA QUE HAYA MUERTO» su salto es una leyenda. Evelyn McHale quería desaparecer, pero la historia no lo permitió.

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