Jorge Barrientos
El administrador apostólico de la Arquidiócesis de Puebla, monseñor Víctor Sánchez Espinosa, elevó oraciones por el eterno descanso de Dariana Valencia Soriano, la doctora Rosa María Carrasco y el periodista Hamurabi Huesca Manzano, víctimas de hechos violentos registrados en Teziutlán, Puebla capital y Pinotepa Nacional, Oaxaca.
Durante su mensaje religioso, el prelado también invitó a los fieles católicos a continuar pidiendo a Dios por la paz en México, así como a mantener sus oraciones por las personas que han perdido la vida y por sus familiares.
Entre las personas por quienes pidió orar se encuentra Dariana Valencia Soriano, quien fue encontrada sin vida en el municipio de Teziutlán; la doctora Rosa María Carrasco, localizada sin vida en su consultorio en la ciudad de Puebla, y el periodista Hamurabi Huesca Manzano, asesinado en Pinotepa Nacional, Oaxaca.
En su intervención, Sánchez Espinosa llamó a la comunidad católica a fortalecer la fe y reflexionar sobre la importancia de las acciones individuales y colectivas para contribuir a una sociedad más solidaria y en paz.
La salvación, mediante la fe y las buenas obras
En su reflexión sobre el Evangelio, monseñor Víctor Sánchez Espinosa explicó la parábola del banquete de bodas, mediante la cual Jesús invita a las personas a participar del Reino de Dios.
Señaló que esta enseñanza representa la invitación permanente de Dios a la salvación, abierta a todos sin distinción. Sin embargo, puntualizó que aceptar ese llamado implica asumir un compromiso con la fe y demostrarlo mediante las acciones cotidianas.
El administrador apostólico explicó que la vestidura de bodas mencionada en la parábola simboliza la disposición de los creyentes para vivir de acuerdo con los principios cristianos y participar plenamente en la comunidad religiosa.
Indicó que, aunque la invitación de Dios es universal, cada persona debe responder a ella con una conducta congruente, basada en las buenas obras y en la convivencia con los demás.
El prelado destacó que el mensaje evangélico presenta la generosidad de Dios al ofrecer su Reino a todas las personas, incluso a quienes inicialmente rechazan la invitación.
Finalmente, reiteró el llamado a mantener la esperanza, fortalecer la vida espiritual y continuar orando por la paz de México, así como por el descanso eterno de las personas fallecidas en hechos violentos.
