Talento Poblano

AJUSTE DE CUENTAS
Por José Alfredo Ramírez Orduña

¿Qué sería de Puebla si no fuera por sus emblemáticos personajes?
En los últimos años, nuestro Estado se ha distinguido en la agenda nacional gracias a figuras que gozan de una gran presencia y, en ocasiones, por protagonistas involuntarios que han captado la atención pública. Es una diversidad de personajes tan formidables como diferentes. La sociedad poblana cuenta con referentes de la comunicación, como son José Ramón Fernández y Luisito Comunica; con dinastías políticas que alcanzaron la Presidencia de la República, como las de Ávila Camacho y con Díaz Ordaz; éxitos que incluyen dirigir a una de las empresas mexicanas con mayor cotización en la Bolsa de Valores, como FEMSA, o a la primera gran banda de música de rock, como El TRI. Diverso y polémico, el talento nace en este lugar, pero no se sabe qué hacer con él.

Ser poblano es llevar a Puebla y México en el corazón, aunque conviene reconocer que no siempre hemos alcanzado la trascendencia que nos gustaría presumir. Un ejemplo claro es el apodo “Pipope”, cuyo significado varía dentro de la ciudad, del estado y más allá de sus fronteras. La manera de convivir y de lidiar con los problemas es diferente en otras entidades porque existen otras prioridades y otras condiciones. Contamos con privilegios naturales y sociales que en su conjunto son valiosos para “vivir bien”, pero no resultan ser suficientes. Puebla es uno de los estados con mayor migración y ha sido provechoso para conocer cómo se desarrolla la vida en otros contextos, fuera de la cotidianidad de un estado tan particular.

La identidad social poblana contrasta mucho con lo que se vive dentro de ella. Los logros y los beneficios que tanto requiere nuestro Estado se obtienen cuando existen prioridades bien planteadas e identificadas. Apelar a la bondad que tiene el pueblo bueno, tiene un límite. ¿Se puede desaprovechar el talento en Puebla si no se utiliza?

En ese sentido, para los poblanos no resultará sencillo distinguir la retórica ventajosa en todas las ocasiones. Al encontrarnos expuestos a un flujo de información constante, se requiere una valoración crítica y verificar los argumentos que nos presentan. La demagogia tiene muchas herramientas, incluyendo la manipulación de estadísticas. Es importante tener en cuenta que una mentira no se convierte en verdad por más veces que se diga, mientras exista gente que demuestren lo contrario con hechos. La retórica y la forma de narrar las historias son casi tan importantes como el contenido mismo y quiénes sepan medir los números que importan, obtendrán una sólida ventaja sin tener que recurrir a maquillar la estadística.

La calidad debe cumplir exigencias y entre más estén satisfechas, más fácil será distinguirla. Nuestro Estado ha sido famoso por episodios como “la ciclopista de la muerte”, por un socavón en Juan C. Bonilla y recientemente, por rendir un informe ante el Honorable Congreso Galáctico que, en efecto, se consiguió una audiencia con impacto mediático; sin embargo, no fue profundizado ni abordado por lo que debería: rendir cuentas de un periodo legislativo a la ciudadanía.

Es verdad, compartimos cierta culpa por darle difusión a contenido tan insólitamente irrelevante. La dispersión es sana y a veces necesaria, pero es inadmisible que la gente de Puebla se destaque más que nada esta especia de notas. No hay publicidad mala expresa una regla del marketing, aunque esta se rompe parcialmente cuando lo que se busca es calidad. No podemos permitirnos mantener la vara tan baja. Destaquemos las áreas del talento poblano en los que sí haya calidad y repercusión positiva, pero, ¿cuáles son?

Para dudas y comentarios, seguimos en contacto a través de la cuenta [email protected]

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