Crece conflicto en el IMSS de Puebla: toman oficinas sindicales y exigen destitución de dirigentes

• Trabajadores demandan aumento salarial del 10%, mejores condiciones laborales y abasto de insumos médicos; la protesta se suma a los reclamos por falta de medicamentos para pacientes trasplantados en la entidad.

Puebla, Pue.— La tensión laboral en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) crece en Puebla. Desde el pasado 29 de septiembre, trabajadores inconformes mantienen tomadas las instalaciones de la Sección 1 del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), donde exigen la destitución de sus dirigentes, un aumento salarial del 10 por ciento y mejores condiciones para desempeñar sus labores.
Los manifestantes también denuncian la falta de insumos básicos para la atención médica, entre ellos gasas, vendas, alcohol y torundas, y reclaman garantías de que no habrá represalias ni hostigamiento contra quienes participan en el movimiento.
Entre sus principales exigencias está la salida del dirigente nacional del SNTSS, Rafael Olivos Hernández, y de la secretaria general de la Sección 1 en Puebla, María Elena López de la Vega. A estas demandas se suma la revisión del sistema de jubilaciones, particularmente de la cláusula 157 del contrato colectivo de trabajo, relacionada con las aportaciones adicionales a las cuentas individuales de las Afore para trabajadores que ingresaron al instituto a partir de 2008.
Aunque las manifestaciones han escalado, los trabajadores sostienen que no buscan suspender sus actividades para evitar afectaciones a los derechohabientes.
El conflicto sindical ocurre mientras pacientes con trasplante renal en Puebla denuncian problemas de suministro de tacrolimus, un medicamento indispensable para prevenir el rechazo del órgano trasplantado.
En agosto pasado, integrantes de la Asociación de Enfermos Renales y Trasplantados de Puebla responsabilizaron al director general del IMSS, Zoé Robledo, por el desabasto y solicitaron su destitución. Los pacientes reportaron periodos prolongados sin tratamiento y exigieron garantías para recibir sus medicamentos oportunamente.
El lunes 12 de octubre, Robledo reconoció problemas recientes en el suministro de un medicamento para pacientes trasplantados en Puebla y señaló incumplimientos de proveedores, entre ellos PiSA. También anunció acciones relacionadas con la rescisión de contratos.
Aunque las inconformidades de trabajadores y pacientes tienen orígenes distintos, ambas colocan en el foco público la operación del IMSS en Puebla: los primeros reclaman condiciones laborales dignas y una representación sindical que responda a sus demandas; los segundos exigen acceso continuo a tratamientos esenciales.
La protesta en Puebla se desarrolla en paralelo a la inconformidad salarial a nivel nacional. Mientras los trabajadores que respaldan el movimiento consideran insuficiente una propuesta de incremento del 2.9 por ciento y exigen un aumento del 10 por ciento, se informó que una propuesta de incremento global del 6.8 por ciento sería sometida a consulta este miércoles 14 de octubre, con alrededor de 475 mil trabajadores con derecho a participar.
En Puebla, sin embargo, el reclamo va más allá del salario: los inconformes exigen la salida de sus representantes sindicales, la revisión de las jubilaciones, el respeto a los estatutos y garantías contra presuntas prácticas de coacción del voto y hostigamiento.
La continuidad de las protestas y la respuesta de las dirigencias serán determinantes para el desarrollo del conflicto en la entidad, donde los trabajadores insisten en que sus demandas laborales deben atenderse sin comprometer la atención de los derechohabientes.

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