Delia Soriano
La inseguridad golpeó a más de 635 mil hogares poblanos durante 2025, mientras el estado registró la tercera tasa de victimización más alta del país, con 26 mil 164 víctimas por cada 100 mil habitantes de 18 años y más, de acuerdo con la ENVIPE 2026 del INEGI.
Puebla se ubicó únicamente detrás de la Ciudad de México, con 34 mil 930 víctimas, y el Estado de México, con 31 mil 889, además de superar ampliamente la media nacional de 23 mil 473 víctimas por cada 100 mil habitantes.
Los datos forman parte del análisis elaborado por Pulso Puebla en colaboración con la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), a partir de los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026, levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Aunque Puebla permanece entre las entidades con mayores niveles de victimización, el indicador mostró una reducción estadísticamente significativa de 10.4 por ciento respecto de 2024, cuando alcanzó 29 mil 209 víctimas por cada 100 mil habitantes.
Durante 2025, 32.8 por ciento de los hogares poblanos, equivalente a 635 mil 4 viviendas de un universo de un millón 937 mil 835, tuvo al menos una integrante víctima de algún delito. El indicador disminuyó desde el 35.4 por ciento registrado en 2024.
La reducción fue más marcada entre las mujeres. La tasa de victimización femenina pasó de 28 mil 419 a 24 mil 199 víctimas por cada 100 mil mujeres, una disminución de 14.8 por ciento y de 4 mil 220 víctimas por cada 100 mil habitantes, considerada estadísticamente significativa por el INEGI.
Entre los hombres, la tasa bajó 5.7 por ciento, al pasar de 30 mil 321 a 28 mil 583 víctimas por cada 100 mil habitantes.
En contraste, la incidencia delictiva alcanzó 41 mil 876 delitos por cada 100 mil habitantes, equivalente a aproximadamente 2 millones 32 mil delitos durante 2025. La cifra se mantuvo por encima del promedio nacional de 34 mil 442 delitos, aunque la disminución frente a los 44 mil 203 registrados en 2024 no fue estadísticamente concluyente.
El robo en calle o transporte público también mostró una reducción, al pasar de 10 mil 123 a 9 mil 247 casos por cada 100 mil habitantes, sin que el cambio alcanzara significancia estadística.
El impacto económico de la delincuencia también disminuyó. Los hogares poblanos destinaron 11.8 mil millones de pesos a consecuencias y medidas relacionadas con la inseguridad durante 2025, frente a los 22 mil millones de pesos de 2024.
El costo promedio por persona afectada cayó 43.6 por ciento, de 8 mil 531 a 4 mil 811 pesos, la reducción estadísticamente significativa más importante entre las 32 entidades federativas.
Del gasto total, 62.9 por ciento correspondió a pérdidas económicas directas, mientras que 33.3 por ciento se destinó a medidas preventivas dentro de los hogares. Este último componente aumentó 8.8 puntos porcentuales respecto de 2024, cuando representó 24.5 por ciento.
Uno de los principales focos de preocupación continúa siendo la falta de denuncia. En Puebla, 93.1 por ciento de los delitos no se denunció o no derivó en una carpeta de investigación, nivel prácticamente similar al 93.4 por ciento nacional y al 93.5 por ciento registrado en la entidad en 2024.
Solo 8.6 por ciento de los delitos fue denunciado ante el Ministerio Público o la Fiscalía General del Estado. De esas denuncias, 79.8 por ciento derivó en una carpeta de investigación, por lo que apenas 6.9 por ciento del total de delitos cometidos llegó a esa etapa.
Entre quienes decidieron no denunciar, 67 por ciento señaló causas relacionadas con las autoridades, entre ellas miedo a la extorsión, pérdida de tiempo, trámites complicados, desconfianza y actitudes hostiles de servidores públicos.
La percepción ciudadana también refleja la magnitud del problema. 82.4 por ciento de los poblanos de 18 años y más considera inseguro vivir en el estado, un incremento de 4.2 puntos porcentuales respecto al registro previo de 78.2 por ciento y el nivel más elevado de los últimos cinco años.
Sin embargo, la percepción cambia cuando se pregunta por el entorno inmediato. La proporción de personas que considera insegura su colonia o localidad bajó a 43.3 por ciento, frente al 45.8 por ciento anterior y al 48.9 por ciento registrado en 2022.
La inseguridad continúa siendo el principal problema para 63.7 por ciento de la población, aunque el indicador disminuyó 4.2 puntos porcentuales respecto al 67.9 por ciento previo. Los cajeros automáticos ubicados en la vía pública son los espacios que generan mayor percepción de riesgo, con 81.8 por ciento. Además, 72.9 por ciento identificó el consumo de alcohol en la calle como una de las principales conductas antisociales observadas cerca de sus viviendas.
El impacto en la vida cotidiana también es evidente: 74.9 por ciento de la población dejó de permitir que sus hijos menores de edad salieran solos a la calle debido al temor a la delincuencia.
En materia de confianza institucional, la Fuerza Aérea Mexicana registró el mayor nivel, con 89.7 por ciento de ciudadanos que manifestó tenerle “mucha” o “algo” de confianza.
En contraste, la policía de tránsito concentró la mayor percepción de corrupción, con 79.5 por ciento, seguida de los jueces, con 73 por ciento.
Los resultados muestran que, pese a la reducción registrada en algunos indicadores de victimización y en el costo económico del delito, Puebla continúa enfrentando una elevada incidencia delictiva, una cifra negra superior al 93 por ciento y una percepción de inseguridad que alcanza a más de ocho de cada 10 adultos.
