Ajuste de Cuentas
Por José Alfredo Ramírez Orduña
La gente que pierde el sentido de existir transita por un vacío que no logran llenar a pesar de sus esfuerzos. Cuando el sufrimiento no cesa y las palabras pierden su significado, un gran porcentaje de personas deciden por terminar su vida y cometer suicidio.
Innegablemente son temas incómodos. Nadie quiere mostrarse vulnerable y los espacios de una auténtica apertura son cada vez más escasos. El aislamiento es un encierro emocional que provoca no establecer entendimiento y conexión con el mundo que te rodea, generando dudas constantes y un desgaste que parece no tener fin. En la era de las grandes comunicaciones, es inaudito continuar en la indiferencia. Vivimos en la época de mayor apertura de la historia y es un rotundo fracaso social que la gente pierda la vida por no ser escuchadas ni comprendidas.
Con datos oficiales proporcionados por la Secretaría de Salud, Chihuahua es el estado en el que mayor tasa de suicidios se ha presentado durante el año 2025. El podio lo completan Aguascalientes y Quintana Roo con un porcentaje de 12.9, 11.2 y 11.1, respectivamente, por cada 100,000 habitantes. La estadística muestra que los suicidios se han duplicado desde la década de inicio del siglo, sin mencionar que es altamente probable que el número sea aún mayor.
La prevención es parte de una estrategia integral que requiere el apoyo de la comunidad ya que debe abordarse desde múltiples frentes. Hablar del tema abiertamente reduce la vergüenza y propicia un auténtico alivio. Es crucial hacerlo a tiempo y detectarlos oportunamente para brindar una debida atención. No obstante, es una crisis que afecta a la sociedad en todos los rangos de edad. El suicidio es la cuarta causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 19 años, lo que refleja una emergencia de salud mental en etapas de desarrollo.
En Puebla nos encontramos cerca de la media nacional con una tasa de mortalidad de 5.8 y lo escandaloso es reducir a las personas a un simple número. Toda persona debe contar con una propia red de apoyo, amistades sinceras a las que se pueda recurrir para sobrellevar situaciones complejas. La verdadera inclusión radica en la generación de espacios en los que la gente no tenga oportunidad de sentirse excluida o perdida. Asimismo, el acompañamiento terapéutico es clave para los casos en los que se acepta que se ha sobrepasado la capacidad para lidiar con los problemas y es totalmente válido y digno solicitar ayuda.
Para la Organización Mundial de la Salud, la gran mayoría de los casos son prevenibles mediante la detección oportuna de factores de riesgo y la eliminación de barreras de acceso a la salud mental. El derecho a la protección de la salud es un derecho humano que está estipulado en el artículo 4° de la Constitución, lo que convierte su cobertura en una obligación ineludible para el Estado. Actualmente existen campañas institucionales permanentes y canales de atención telefónica especializada, como la Línea de la Vida (800 911 2000), diseñados para brindar contención ante crisis de ansiedad y depresión.
Las tragedias pueden evitarse. Los duelos que atraviesan las familias tras una pérdida de esta naturaleza son indescriptibles y se viven con desconcierto y confusión. A pesar de ello, todos podemos aportar un sólido respaldo aprendiendo a estar disponibles y a escuchar sin prejuicios para las personas que lo necesitan.
La prevención es el puente que ayuda para mantener con vida al ser más valioso que puede tener una persona. Jamás debe ser subestimada.
Para dudas y comentarios, seguimos en contacto a través de la cuenta [email protected].
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