El día de ayer dio inicio el proceso electoral 2026-2027 bajo una estela de desconfianza por las decisiones tomadas por el Instituto Nacional Electoral (INE), que ponen en duda la imparcialidad de los próximos comicios.
El pasado jueves, el Consejo General aprobó los lineamientos para el tratamiento de las llamadas “boletas planchadas”, aquellas que no presentan doblez al ser depositadas en las urnas, lo que generó un fuerte debate entre consejeros y representantes de partidos políticos; sin embargo, fueron avaladas.
Lo anterior generó duras críticas por parte de los partidos de oposición, al asegurar que esta medida abre la puerta para que exista fraude en las elecciones de 2027, ya que argumentaron que una boleta sin doblar no es posible que ingrese a las urnas, y eso es verdad.
El INE era un organismo “autónomo e independiente”, que nació tras varios años de luchas sociales por lograr la democratización de los procesos y la independencia en el conteo de votos.
Fue en 1990 cuando se estableció en el artículo 41 constitucional la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) con un presidente del Consejo General que sería el titular de la Secretaría de Gobernación, es decir, que el gobierno tenía aún injerencia en los procesos electivos.
Fue en el año de 1996 cuando el IFE se “liberalizó” al retirarse cualquier agente gubernamental y logró su independencia, posteriormente cambió de nombre a INE. Dicha institución había sido sinónimo de transparencia y equidad; sin embargo, desde el proceso de 2024 se comportó totalmente parcial, beneficiando a Morena y sus aliados.
La designación de Guadalupe Taddei Zavala como Consejera Presidenta el 4 de abril de 2023, levantó sospechas por la cercanía con el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, misma que fue evidente cuando se avaló la sobrerrepresentación legislativa al darle a la coalición oficialista el 73 por ciento de las curules, a pesar de tener el 54 por ciento de los votos, muchos de ellos provenientes de boletas sin doblar.
Taddei garantizó ayer “piso parejo” a todos los partidos, pero lejos del discurso, la realidad se impone porque prohíbe hablar a los políticos de oposición, pero permite spots de Morena estigmatizando ciudadanos, además complace actos anticipados de campaña. Ahora, con la validez de las “boletas planchadas”, ¿también avalará un futuro fraude?
