Jorge Barrientos
Casi cuatro siglos de devoción llegan a un nuevo capítulo: el templo de San Andrés Apóstol fue elevado a Santuario Diocesano en honor a la venerada imagen de Chalchicomula de Sesma
Ciudad Serdán, Pue.- Una antigua historia de fe, tradición y misterio que durante generaciones ha acompañado a los habitantes de la antigua Chalchicomula de Sesma, hoy Ciudad Serdán, tendrá ahora un nuevo capítulo: Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas contará con un Santuario Diocesano dedicado a su veneración.
Este 31 de agosto de 2026, el arzobispo de Puebla, monseñor Víctor Sánchez Espinosa, erigió el templo parroquial de San Andrés Apóstol como Santuario Diocesano del Señor Jesús de las Tres Caídas, reconociendo la importancia de esta devoción y la llegada constante de peregrinos que acuden ante la imagen de Cristo Nazareno.
Pero detrás del reconocimiento religioso existe una historia que ha sobrevivido durante siglos y que forma parte de la identidad de Ciudad Serdán.
La imagen que, según la leyenda, decidió quedarse
La tradición cuenta que la imagen llegó a la Nueva España a mediados del siglo XVII, posiblemente en 1644, procedente de España.
Habría cruzado el Atlántico hasta llegar al puerto de Veracruz y posteriormente fue incorporada a una recua de animales que transportaba mercancías hacia la Ciudad de México.
En aquellos años, San Andrés Chalchicomula era un importante punto de tránsito del antiguo Camino Real entre Veracruz y la capital del virreinato. Arrieros, comerciantes y recuas atravesaban constantemente la población.
Según la leyenda, entre las mercancías viajaba una caja de madera que contenía la imagen de Jesús.
Cuando los arrieros intentaron continuar el recorrido después de pasar la noche en la población, ocurrió algo inesperado.
Una de las mulas que cargaba la caja se negó a levantarse.
Los arrieros intentaron hacerla avanzar, pero el animal permanecía en el suelo. Finalmente decidieron retirar la caja de su lomo.
La mula entonces se levantó y continuó caminando.
Los hombres volvieron a colocar la carga y nuevamente el animal cayó al suelo.
La escena se habría repetido en varias ocasiones.
Cansados y preocupados por retrasar el viaje, los arrieros tomaron una decisión: dejar la caja bajo resguardo en el curato de San Andrés y continuar su camino.
La tradición afirma que, una vez descargada la imagen, la mula volvió a caminar con absoluta normalidad.
Para los habitantes, aquello no fue una simple casualidad.
Con el paso de los años surgió la interpretación de que la imagen había encontrado en Chalchicomula el lugar donde debía permanecer.
Un Cristo con raíces sevillanas
Los relatos históricos asociados con la imagen también señalan que podría tratarse de una escultura realizada en 1644 por el reconocido escultor español Juan Martínez Montañés.
Otra versión sostiene que fue donada por el Conde de la Mejorada, de Sevilla.
La tradición local relaciona además su llegada con españoles sevillanos establecidos en la región, quienes habrían buscado una representación de Cristo semejante al Padre Jesús del Gran Poder, una de las principales devociones de Sevilla.
Aunque existen diferentes versiones sobre el origen y traslado de la escultura, la devoción que despertó entre los habitantes de Chalchicomula se convirtió en una constante que ha llegado hasta nuestros días.
De una leyenda a un Santuario Diocesano
Ahora, casi cuatro siglos después de aquella llegada que la tradición considera providencial, el templo que resguarda la imagen adquiere oficialmente una nueva categoría religiosa.
El arzobispo de Puebla decretó que el templo de San Andrés Apóstol sea Santuario Diocesano del Señor Jesús de las Tres Caídas, sin perder su función como parroquia.
El santuario tendrá entre sus objetivos fomentar la devoción a Cristo en el misterio de sus Tres Caídas, promover la celebración de la Eucaristía, fortalecer la vida sacramental y brindar atención espiritual a los peregrinos.
También buscará preservar las expresiones de piedad popular vinculadas con esta imagen, procurando que conduzcan a los fieles hacia la conversión y el encuentro con Cristo.
Una tradición que sigue viva
Para Ciudad Serdán, el reconocimiento representa mucho más que un cambio en la denominación de un templo.
Significa reconocer una devoción que forma parte de la memoria colectiva de la población y que ha pasado de generación en generación.
Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas de Chalchicomula de Sesma seguirá siendo el centro de esa tradición.
Y la antigua historia de aquella mula que se negó una y otra vez a continuar el camino permanecerá como uno de los relatos más emblemáticos de una imagen que, de acuerdo con la tradición popular, no llegó a Chalchicomula por casualidad: llegó para quedarse.
