Desinformación en redes sociales, uno de los principales retos de la comunicación pública: Javier Sánchez Galicia

Jorge Barrientos

La desinformación que circula a través de redes sociales se ha convertido en uno de los principales retos para la comunicación pública, debido a que cada vez más usuarios replican contenidos sin verificar su autenticidad, advirtió Javier Sánchez Galicia.

El especialista señaló que el avance de las herramientas de inteligencia artificial ha facilitado la creación y manipulación de imágenes, audios, videos y publicaciones que pueden aparentar ser reales, situación que dificulta a los usuarios distinguir entre información verdadera y contenidos fabricados.

Como ejemplo de los riesgos que representa la difusión de información sin verificar, Sánchez Galicia hizo referencia a la polémica generada por la lista de medios de comunicación presentada por Luisa María Alcalde, al considerar que la circulación de versiones sin una adecuada comprobación puede generar confusión y contribuir a la propagación de información falsa.

Explicó que el problema no se limita a quienes producen deliberadamente contenidos engañosos o impulsan campañas de desinformación, sino que también involucra a quienes, de manera involuntaria, contribuyen a amplificar esas versiones al compartirlas en sus propias redes sociales.

En este sentido, destacó que la inteligencia artificial representa un desafío adicional, pues permite producir contenidos cada vez más sofisticados que pueden utilizarse para modificar declaraciones, imágenes o videos y presentarlos fuera de contexto o completamente alterados.

Ante este escenario, consideró necesario fortalecer las prácticas de verificación de información y promover una mayor responsabilidad entre los usuarios de plataformas digitales, particularmente cuando se trate de contenidos relacionados con asuntos políticos y sociales.

Sánchez Galicia subrayó que antes de compartir una publicación es fundamental revisar quién la genera, identificar la fuente original y contrastar los datos con otros medios o fuentes confiables. Estas acciones, dijo, pueden contribuir a frenar la propagación de contenidos falsos.

Asimismo, señaló que el impacto de una publicación no debe ser el único criterio para determinar su veracidad, ya que los contenidos diseñados para provocar indignación, sorpresa o polémica pueden tener precisamente el objetivo de generar una reacción inmediata y favorecer su difusión.

Por ello, llamó a los usuarios de redes sociales a asumir una postura más crítica frente a la información que consumen y comparten, especialmente cuando se trate de publicaciones que pretendan influir en la opinión pública.

El especialista insistió en que combatir la desinformación requiere la participación tanto de medios de comunicación como de instituciones y ciudadanos, debido a que cada contenido compartido puede contribuir a ampliar una versión falsa o, por el contrario, ayudar a detener su propagación.

En un entorno digital donde la inteligencia artificial permite generar contenidos cada vez más difíciles de identificar como manipulados, sostuvo que verificar antes de compartir se ha convertido en una responsabilidad indispensable para reducir la circulación de información falsa y evitar que las redes sociales sean utilizadas como vehículos para campañas de desinformación.

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