Denuncian posible maltrato y presión contra aspirantes en la Normal Rural Carmen Serdán

Teteles de Ávila Castillo, Puebla.— Lo que debía ser el ingreso de 140 jóvenes a la Escuela Normal Rural “Carmen Serdán” terminó en preocupación y angustia para varias familias, luego de que algunas aspirantes lograran salir de la institución acompañadas por sus padres, quienes acudieron personalmente ante los reportes sobre las condiciones que enfrentaban desde su llegada.

De acuerdo con testimonios de padres de familia, las jóvenes habrían permanecido durante varias horas sin alimentos ni agua y con restricciones para comunicarse con sus familias. Algunas aspirantes habrían pedido realizar llamadas para solicitar ayuda y que sus padres acudieran por ellas, pero tuvieron que esperar varias horas antes de conseguir establecer contacto.

En el caso de los teléfonos celulares, los familiares aclararon que los dispositivos finalmente fueron devueltos a las estudiantes junto con sus pertenencias; sin embargo, durante varias horas permanecieron sin acceso a ellos, lo que prácticamente las dejó incomunicadas y elevó la preocupación de sus padres.

Las jóvenes que lograron salir también relataron a sus familiares que entre las aspirantes hay estudiantes provenientes de Guerrero, Tamaulipas y otras entidades del país, varias de ellas con recursos económicos limitados y sin posibilidades inmediatas de costear un regreso a sus lugares de origen.

Según los testimonios familiares, la distancia y el costo del traslado obligan a algunas jóvenes a permanecer dentro de la Normal Rural, pese a su inconformidad, por lo que estarían expuestas a las condiciones de la denominada “novatada”. Esta situación ha encendido las alertas entre los padres, quienes temen que las estudiantes que permanecen en el plantel puedan estar en una condición de vulnerabilidad.

Ante este escenario, los familiares exigieron la intervención inmediata del Gobierno de Puebla para verificar qué ocurre al interior de la escuela y garantizar la integridad de las estudiantes, así como su acceso a alimentos, agua y comunicación con sus familias.

La tensión aumentó después de que la institución difundiera un boletín informativo sobre lo ocurrido. Los padres aseguraron que dicho comunicado presenta una versión que, según los testimonios de las jóvenes que salieron, no corresponde con lo que realmente habrían vivido dentro del plantel.

Más grave aún, familiares denunciaron que algunas estudiantes habrían sido presionadas u obligadas a realizar declaraciones en contra de su voluntad. Por ello, demandaron que las autoridades investiguen no sólo las condiciones de la llamada novatada, sino también la forma en que se obtuvieron y difundieron los testimonios de las jóvenes.

Las familias pidieron que las autoridades educativas y estatales ingresen al plantel, establezcan comunicación directa con las estudiantes y verifiquen personalmente las condiciones en las que permanecen, particularmente aquellas que no cuentan con recursos para regresar a sus comunidades.

Hasta el momento, estos señalamientos corresponden a testimonios de familiares y estudiantes. La principal exigencia es que las autoridades esclarezcan lo ocurrido en la Normal Rural “Carmen Serdán” y determinen si existieron prácticas de presión, restricciones a la comunicación o cualquier conducta que pudiera poner en riesgo la integridad de las jóvenes.

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