Jorge Barrientos
La sucesión en la presidencia municipal de Puebla no debería reducirse a quién aparece mejor en las encuestas o quién tiene más respaldo de los grupos de poder. También tendría que abrir la discusión sobre un aspecto que pocas veces se analiza: la experiencia para gobernar.
En esa comparación, Raymundo Atanacio Luna llega con una ventaja difícil de ignorar. Su carrera política no nació de una candidatura repentina ni del respaldo de una coyuntura. Se fue construyendo desde abajo, caminando municipios, escuchando a la gente y aprendiendo el funcionamiento de la administración pública desde distintos frentes.
Fue presidente municipal de Soltepec, dos veces diputado local, diputado federal y actualmente encabeza la Universidad Politécnica Metropolitana de Puebla. Son responsabilidades que le han permitido conocer los problemas de la ciudadanía desde el territorio y no únicamente desde una oficina.
Quienes lo conocen suelen destacar un rasgo que en la política actual parece escaso: la sencillez. Raymundo mantiene un trato directo con la gente, escucha, saluda, regresa a las comunidades y conserva una cercanía que no depende de los tiempos electorales. Esa humildad le ha permitido construir relaciones que van más allá de los cargos públicos.
Un perfil con experiencia en la administración pública
En contraste, el actual presidente municipal representa un perfil completamente diferente. Su formación y éxito provienen del sector empresarial, un ámbito en el que su capacidad es innegable. Sin embargo, la ciudad requiere un perfil capaz de dar continuidad a la Cuarta Transformación y consolidar el Humanismo Mexicano, cualidades que, según esta visión, posee Raymundo Atanacio.
De hecho, su amplia experiencia en la administración pública —que abarca los tres niveles de gobierno— lo posiciona como uno de los perfiles con mayor trayectoria y preparación para asumir la responsabilidad de gobernar la capital poblana.

Morena definirá el rumbo para Puebla
En los próximos meses, Morena tendrá que definir qué perfil necesita Puebla de cara a la elección municipal. Si la decisión prioriza la experiencia, el conocimiento de la administración pública y un liderazgo forjado en territorio, Raymundo Atanacio se perfila como una de las opciones más sólidas.
Si, por el contrario, se opta por una ruta distinta, se correrá el riesgo de repetir una fórmula que, para una parte importante de la ciudadanía, no ha cumplido con las expectativas.
Porque gobernar Puebla va mucho más allá de administrar recursos: exige comprender a su gente, caminar sus calles y hacer propios sus problemas. Ese oficio político no se improvisa; se construye con años de trabajo, cercanía y vocación de servicio.
Y nuevamente, aquí viene la gran pregunta, ¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?
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