Jorge Barrientos
La dirigente estatal de Morena en Puebla, Olga Lucía Romero Garci-Crespo, permanecerá al frente del partido y dejará el cargo únicamente cuando ella así lo decida o cuando los tiempos internos de la dirigencia nacional lo determinen. Pese a las versiones que apuntaban a un posible relevo tras la visita de la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, no hubo cambios en la presidencia estatal del instituto político.
Sin embargo, el mensaje político que dejó la dirigencia nacional va más allá de la permanencia de Olga Romero. Su continuidad al frente de Morena también significa que, por ahora, deberá mantener su responsabilidad partidista, lo que enfría sus aspiraciones de competir por la presidencia municipal de Tehuacán en 2027, cargo para el que había sido mencionada como una de las principales cartas del morenismo. En los hechos, la prioridad de la dirigencia nacional es fortalecer la estructura territorial del partido antes que abrir la disputa por las candidaturas.
Durante la visita de Ariadna Montiel también quedó descartada cualquier versión sobre un supuesto «regalo político» o un respaldo especial hacia algún grupo interno de Morena en Puebla. Por el contrario, la reunión estuvo enfocada en la organización del partido, el fortalecimiento del trabajo territorial y la preparación de la estructura electoral rumbo a los comicios de 2027.
Uno de los anuncios con mayor impacto fue la incorporación de Uriel Figueroa como coordinador de la Cuarta Circunscripción Electoral de Morena, un nombramiento que fue recibido de manera positiva por distintos liderazgos del partido al considerarlo un perfil con experiencia en la operación política y territorial.
La Cuarta Circunscripción comprende entidades estratégicas como Puebla, Ciudad de México, Guerrero, Morelos, Tlaxcala e Hidalgo, por lo que la designación de Figueroa representa un movimiento clave dentro de la reorganización impulsada por el Comité Ejecutivo Nacional.
Al interior del morenismo poblano, el nombramiento también es interpretado como una señal de que la dirigencia nacional busca mantener un control más estrecho sobre la estructura del partido y el proceso de selección de perfiles que competirán en las elecciones de 2027, evitando que las decisiones queden exclusivamente en manos de los liderazgos estatales.
Con este escenario, Morena envía un doble mensaje: por un lado, ratifica la permanencia de Olga Romero al frente del partido para preservar la estabilidad interna; por otro, deja claro que las definiciones sobre las candidaturas, incluida la de la alcaldía de Tehuacán, aún están lejos de resolverse y dependerán de las evaluaciones que realice la dirigencia nacional sobre el trabajo político y territorial de cada aspirante.
