Delia Soriano
La presidenta del Centro Empresarial de Puebla (Coparmex), Beatriz Camacho, advirtió que los ajustes para consolidar la jornada laboral de 40 horas semanales con pago de 56 no deben traducirse en mayores cargas laborales ni fiscales para las y los trabajadores, sino en la generación de condiciones de productividad al interior de las empresas.
Explicó que, durante las mesas de trabajo para analizar esta reforma, se planteó la necesidad de evitar un uso excesivo del tiempo extra, ya que además de tener implicaciones fiscales, puede afectar la calidad de vida de los trabajadores y su equilibrio personal, familiar y social.
Camacho señaló que, de no resolverse este punto y clarificarse en la iniciativa presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum ante el Poder Legislativo Federal, se corre el riesgo de repetir problemas ya existentes. “Si no se aclara, vamos a caer en la misma problemática que se tenía, y no se logrará el equilibrio entre la vida personal, familiar y social de los trabajadores”, advirtió.
Indicó que para las empresas el impacto no se limita al pago de horas extra, sino que también incluye el incremento al salario mínimo, la carga tributaria y las cuotas obrero-patronales, las cuales —dijo— no siempre se reflejan en mejores servicios o condiciones para los trabajadores.
En este sentido, cuestionó la calidad de los servicios de salud que reciben los empleados, particularmente en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde una cita con un especialista puede tardar entre seis y ocho meses. Ante esta situación, señaló que muchas empresas optan por contratar servicios médicos privados para evitar el ausentismo laboral.
Finalmente, la presidenta de Coparmex Puebla insistió en que una reforma laboral integral debe estar vinculada directamente con la productividad y no centrarse únicamente en la reducción del número de horas trabajadas. Añadió que impulsar la productividad podría generar mejores resultados económicos y una menor carga fiscal.
