Crece la tensión sindical en Volkswagen Puebla tras el despido de más de mil trabajadores.

 

Delia Soriano

El despido de mil 093 trabajadores en la planta de Volkswagen Puebla ha profundizado la crisis de confianza entre la base laboral y su dirigencia sindical, situación que podría desembocar en una reconfiguración del liderazgo al interior del gremio automotriz más importante del estado.

En entrevista, el dirigente de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Puebla, Leobardo Soto Martínez, advirtió que el sindicalismo dentro de la empresa “vive su etapa más severa de falta de credibilidad”, un fenómeno que —dijo— ya está generando inconformidad y movimientos internos de reorganización.

De acuerdo con Soto, al menos dos grupos de trabajadores se están articulando para participar en las próximas elecciones sindicales, incluso con la intención de remover a integrantes del actual comité ejecutivo. “Esto podría tener consecuencias muy serias, pero los trabajadores tienen razones fundadas para alzar la voz”, sostuvo.

El líder cetemista explicó que la reciente ola de despidos ha generado incertidumbre, pues los empleados desconocen qué áreas serán afectadas y bajo qué criterios se realizaron las bajas. Agregó que el sindicato no ha brindado información clara ni acompañamiento a los agremiados, pese a la magnitud del ajuste laboral.

“Los trabajadores no saben con precisión qué puestos desaparecerán. El sindicato solo ha emitido comunicados ambiguos. Con las nuevas leyes laborales, esta opacidad está prohibida, porque los derechos adquiridos en un contrato colectivo son irrenunciables”, subrayó.

Soto Martínez recordó que la Ley Federal del Trabajo protege las conquistas obtenidas en los contratos colectivos, por lo que llamó a las autoridades laborales y a la dirigencia sindical a hacer valer los mecanismos de defensa de los trabajadores.

El representante de la CTM también contextualizó que la situación en Volkswagen no solo refleja las tensiones internas del sindicalismo, sino también el impacto de la ralentización en el sector automotriz, derivada de factores como la menor demanda en los mercados de exportación, el encarecimiento de insumos y el ajuste en los volúmenes de producción.

“El problema no es exclusivo de la industria automotriz”, advirtió. “La desaceleración económica está afectando a sectores como el alimenticio, el comercial y el manufacturero, lo que agrava el panorama laboral en Puebla”, concluyó.

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